La moka italiana, también conocida como cafetera greca, es uno de los métodos de preparación más queridos y emblemáticos del mundo. Con solo calor, agua y café, esta pequeña máquina de aluminio o acero logra una bebida intensa, aromática y con cuerpo, que nos transporta a las raíces mismas del ritual cafetero.
En Zona Cafetera la usamos con respeto y pasión, sabiendo que si se combina con un buen grano, los resultados son sorprendentes.
¿Por qué la moka es especial?
Fácil de usar: no necesita electricidad ni filtros, solo una estufa y café. Extracción por presión: el agua hierve en la base, sube por presión a través del café y se recoge en la parte superior. Resultado potente: taza concentrada, con cuerpo y crema ligera si el café es fresco y bien molido. Versatilidad: ideal para tomar sola, con leche, en capuccinos o en recetas como affogato o café tónica.

Recomendaciones clave para usar la moka:
Molienda: Fina-media (más fina que prensa francesa, pero no tan fina como espresso). Debe ser lo suficientemente suelta para dejar pasar el agua sin atascar. Tueste ideal: Medio: para obtener equilibrio entre dulzor, acidez y cuerpo. Medio-oscuro: si prefieres una taza más intensa, achocolatada y con notas a frutos secos.

Ratio sugerido: Llena el filtro metálico de la moka sin compactar, y usa agua caliente en la base (hasta la válvula) para mejores resultados.

Tip extra:
Retira la moka del fuego apenas empiece a salir el café. Esto evita sobreextracción y sabores amargos.
¿Y el secreto de una buena taza moka?
Usar café de especialidad.
No hay atajo. El grano lo es todo: su origen, frescura y tueste definen la calidad final.
En la moka, el café muestra su carácter puro, así que si el grano es bueno…
el resultado es un poema en taza.
